El prestigioso abogado Andrés Beccar Varela, especialista en casos de familia, quien por estos días cobró notoriedad por haber logrado que un juez obligue a una madre a pagar 80 mil pesos de multa por obstruir el vinculo entre su hijo y el padre, mantuvo un extenso dialogo con Realidad Argentina en el que cuestiono el accionar de los jueces y demandó mayor celeridad en el tratamiento de las causas.

“El problema principal es que los tiempos que manejan los jueces, y que hay en la justicia por la burocracia misma, no son los mismos que los de la gente. Haces un reclamo porque te impiden el contacto con un menor, le dan traslado de la demanda o la petición al obstructor, responden el traslado. Luego el denunciado hace manifestaciones diciendo que no hay ninguna obstrucción, le dan vista al defensor de menores, entonces van transcurriendo los meses y finalmente el que dicta sentencia termina siendo el tiempo y no la justicia” sostuvo el letrado.

Asimismo advirtió “Si los jueces no dictan medidas eficaces y no llevan el expediente al día siempre hay chicanas desde la parte obstructora que hacen que el juicio se vaya dilatando. Las intimaciones no se cumplen y los incumplimientos no tienen penalidad, por ende todos estos pasos van complicando el expediente y lo que debía resolverse en dos meses demora un año”

También dejó en evidencia el accionar denigrante que ejerce el obstructor sobre el otro progenitor para poner al niño en contra de esa persona “Esto se hace más evidente cuando en el caso del obstructor, ya sea varón o mujer, acompaña el trabajo de manera muy sutil, a veces consciente y a veces no, de una denigración de la figura del otro que generalmente es la figura paterna. Entonces el chico de alguna manera va internalizando el deseo de esa persona. Toda esa conducta los chicos la van internalizando, entonces cuando los jueces no actúan a tiempo y no dictan medidas que luchen contra este accionar, los chicos van creciendo y se van distanciando de su padre o madre, según sea el caso, llegando a estar los progenitores un año (o dos) sin ver a sus hijos”.

Por otro lado, cuestionó la utilización de las denuncias falsas para ganar tiempo o “manchar” a la otra persona “La creación de denuncias falsas es un tema complejo pero existente. En estos tiempos se está abusando mucho de las denuncias de violencia para fines que no están previstos, como ser distanciar a un padre del hijo. Hoy en día se hace muy fácilmente una denuncia de violencia, y con la sensibilidad que hay con la violencia de género, casi todos los juzgados, por las dudas, dictan medidas preventivas. En esas medidas, la más común es la prohibición de acercamiento al otro progenitor y a veces también al propio hijo”.

Al ser consultado sobre su experiencia trabajando con los juzgados fue tajante “Hay juzgados que directamente trabajan mal. Vos dictas una medida de violencia, porque corresponde a ese marco, pero no te das cuenta que estas ordenando una restricción de acercamiento del padre al hijo sin siquiera haber visto al niño y sin haber analizado que vinculo llevaba el padre con el hijo” y añadió “Hay momentos en los que se dilata tanto que terminas pidiendo una revinculación con el chico, porque el niño ya no quiere o hasta en algunos casos quizás ya no se acuerda del padre”.

Por último, dio su cruda mirada sobre el accionar de los jueces, aunque mostró una cuota de esperanza sobre su desempeño “Ellos se dan cuenta cuando hay un perfil obstructor y por momentos son muy permisivos” pero aclaró “afortunadamente ahora estamos teniendo una ola de jueces más proactivos, que tratan de no tener contemplación cuando no se cumple una orden judicial. Este cambio es positivo, se está empezando a dar de a poco, pero es importante.”

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