El embajador argentino en China, próximo a jubilarse, se tomó vacaciones mientras la Argentina negocia contra reloj una importante compra de vacunas. La gestión de Kreckler en la Embajada Argentina ante el país de Oriente incluyó la compra de una Harley Davidson (prohibidas en China), una parrilla de canje y ahora el pedido de jubilación.

La gestión de Luis María Kreckler como embajador argentino ante la República Popular China comenzó y terminará con la misma tónica. En abril fue oficializada su designación, estuvo largos meses en Buenos Aires de llegar a su destino diplomático, pues no quería viajar debido al COVID-19; mientras que ahora, a punto de jubilarse, no participa de las negociaciones para comprarle 15 millones de vacunas a la potencia de Oriente, una gestión que el presidente Alberto Fernández maneja con bajo perfil pero que se vuelve importante en el contexto actual.

A tal punto llega la prescindencia de Kreckler a las obligaciones de su cargo, que se fue de vacaciones a la paradisíaca isla de Hainan, conocida como el Hawaii chino: arena blanca, sol omnipresente, aguas templadas, palmeras y una dieta rica en mariscos y pescados frescos. Además de esto y los hoteles de lujo, Hanai tiene el mayor centro comercial duty free (libre de impuestos) del mundo: 120.000 metros cuadrados de tiendas.

Hacia allí fue Luis Maria Kreckler usando la figura de “licencia ecológica”, que le permite 10 días de vacaciones. El problema es que esto sucede justo cuando el Ministerio de Salud de Nación se encuentra en medio de las negociaciones por la vacuna china. Por otra parte, una vacuna que las autoridades chinas llegaron a ofrecerle a Kreckler hace varios meses, sin obtener respuesta alguna.

Hace más de un mes, la Cancillería le inició el trámite de jubilación a Kreckler, aunque él no lo había pedido. Tiene los años suficientes en el Servicio Exterior de la Nación para ello, pero también los tenía a comienzos de año, cuando lo nombraron embajador ante uno de los socios comerciales más importantes de la Argentina.

En el Gobierno Nacional, tanto en el Ministerio de Relaciones Exteriores como en la Casa Rosada, hay un fuerte Malestar con las reiteradas actitudes de Kreckler. que parece no entender la gravedad de la situación que atraviesa el país. Apenas llegado a Pekín intentó alquilar un lujoso pent-house, lo que fue rechazado por Cancilleria. Por otra parte, el funcionario ya se había tomado una polémica licencia especial de 45 días en Suiza, pero en esos tiempos era otro el contexto, cuando el presidente era Mauricio Macri y no había una pandemia asolando el planeta.