La Gobernadora ingresó a la Legislatura Provincial dos propuestas para cambiar dos cuestiones sensibles al funcionamiento de la Justicia. Busca simplificar el Jury de Enjuiciamiento de Magistrados y organizar la creación dependencias como tribunales o fiscalías.

Según el Ejecutivo, “la reforma tiene por finalidad redefinir ciertos artículos en consonancia con las demandas sociales y con el debido respeto por las normas y postulados constitucionales”.

Lo cierto es que en el día de hoy el  oficialismo negocia a contrareloj con la oposición para poder aprobar en un trámite la Reforma Judicial que envió la gobernadora María Eugenia Vidal.

Esta iniciativa tenia que salir en la sesión de Diputados prevista para este jueves a las 14 (luego sesionará el Senado), aunque desde los bloques Unidad Ciudadana y del Frente Renovador solicitan algunas modificaciones al proyecto y el envió a comisión para discutirlos segun el proceso correspondiente. El bloque Unidad PJ y Renovación, que responde a los intendentes, acordó con Cambiemos la aprobación de los proyectos pero a ultimo momento tuvieron que recular tras la intervención de Gustavo Menendez, intendente de Merlo y presidente del PJ Bonaerense.

Para conseguir la aprobación de la normativa, Vidal necesita dos tercios de los diputados presentes y todo indicaba que los conseguir; pero la Gobernadora no contó con la impericia y la falta de cintura política del presidente de la legislatura provincial, el mimado Manuel Mosca, que a esta altura ya estaría siendo una “mosquita”.

Es llamativo el apoyo que Manuel Mosca aun ostenta por parte de Vidal cuando lo único que le garantiza a la gobernadora son fracasos y disgustos.
El oficializo provincial cuenta en la cámara de diputados con un delfín que es quien realmente sostiene el desarrollo cotidiano de la cámara y permanentemente hace esfuerzos importantes por resolver los problemas que Mosca no puede y viabilizar los mandatos del Ejecutivo. Este diputado es el joven Maximiliano Abad, surgido de las filas del radicalismo Marplatense y con un futuro promisorio.

Veremos de qué manera la gobernadora asimila este nuevo traspié en la legislatura. Lo concreto es que este proyecto, que fue parte de sus anuncios en la apertura de sesiones no se va a tratar sobre tablas e incluso tuvieron que ceder ante el Frente Renovador entregando la cabeza de Roberto Gigante (ministro de Infraestructura provincial) quien va a ser interpelado por el cuerpo legislativo. De esta manera Vidal se garantizó el premio consuelo de que los controvertidos proyectos de reforma judicial se discutan en comisión.

Esta es una novela que promete mas capítulos. Mientras tanto Maria Eugenia Vidal volvió a encontrarse con una mosca en la sopa.

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