Tras la sonora derrota política sufrida por el intendente Mauricio Gómez y el espacio de Cambiemos en las elecciones de ayer, el gobierno municipal se encuentra fuertemente debilitado, y allegados a Gómez aseguran por estas horas que el intendente se encuentra evaluando una entrega anticipada del poder comunal.

Esta tremenda derrota del intendente de Cambiemos, Mauricio Gómez, se suma a la anterior padecida en la eleccion legislativa del 2017 donde la perfomance de su espacio también fue pauperrima y es en dicha elección en la cual comenzó a forjarse el debilitamiento de la figura de Gómez y su equipo.

El empresario Mauricio Gómez no sabe de aticismos y concesiones, y estas son horas de dolor político, en las cuales la adversidad se transformó en una peligrosa correntada. Ha pasado ya la angustia y la tensión de la noche del domingo tras conocerse los resultados de la eleccion pero se empieza a incubar, en simultáneo, otra crisis cuya evolución y dimensiones todavía resultan difíciles de precisar. Pero es, sin confusiones, otra crisis. No puede llamarse de otro modo a la ruidosa colisión que han sufrido las aspiraciones reeleccionistas de Mauricio Gómez.

La fragilidad política e institucional del gobierno municipal produce oscilaciones en la cima del poder local. Al ritmo de esta fragilidad se van fraguando algunos fenómenos sorprendentes como fragmentaciones y deserciones.

El intendente Gómez se encuentra hoy al borde del abismo y el desbarranque parece inevitable. El distrito de San Vicente se encuentra hoy en la antesala de un nuevo tiempo. Un tiempo que exigirá a quien recale en el palacio municipal hacer algo que hasta ahora no se hizo: promover expectativas perdidas por la sociedad y cumplir las promesas vertidas en campaña para no defraudar al electorado.

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