El regreso de Showmatch y la licencia tomada en San Lorenzo fueron los motivos por los que Marcelo Tinelli se corrió del centro de la escena del fútbol argentino. Mientras que en Boedo la posta la tomó Horacio Arreceygor, en la Liga delegó todas las funciones en su mano derecha y principal operador: Eduardo Spinosa. Los 4 grandes no ven esto con buenos ojos y buscan avanzar posiciones para ocupar espacios: barajar y dar de nuevo en la estructura de Primera División.

La salida de Marcelo Hugo Tinelli de la presidencia de San Lorenzo desencadenó una puja por los lugares que el conductor de “La Academia” mantenía en el fútbol argentino. Si bien en el club el panorama es un tanto más claro con la asunción de Horacio Arreceygor, gremialista del SATSAID, en la Liga Profesional se encargó de delegar el manejo total en el actual director general Eduardo Spinosa.

Mientras tanto, el hombre fuerte de Banfield que oficia de facto como presidente mientras Lucía Barbuto se encuentra de licencia por maternidad, centra su tiempo en mantener la escuálida figura de Tinelli latente para no perder influencia en la rosca de la Liga Profesional de Fútbol: el episodio de esta semana sobre la reprogramación de las semifinales y la final de la Copa de la Liga es un claro ejemplo de ello. Después de pasar a la historia como jefe de campaña de Tinelli en el 38-38, Eduardo Spinosa ha recobrado cierta prédica en el fútbol grande; no obstante, cada vez son más fuertes los cuestionamientos de dirigentes como Rodolfo D´Onofrio y Jorge Amor Ameal. En esta postura también abrevan Víctor Blanco y Hugo Moyano: no es visto con buenos ojos que un dirigente de un “club chico” de Primera quiera manejar la máxima categoría – menos cuando quien conduce la AFA es un dirigente surgido del ascenso.

Según comentan algunos dirigentes de peso, el primer paso en falso de Spinosa sucedió en febrero de este año en el sorteo de la Copa de la Liga Profesional en el Hotel Hilton: “Eduardo nos encaró diciéndonos que algo había que hacer con Tapia y que la única opción era voltearlo y poner a Tinelli como nuevo presidente”.

Por otro lado, los popes de Primera no hacen una evaluación positiva sobre su papel como tesorero de AFA hasta diciembre de 2015. En una recordada reunión del Comité Ejecutivo, el entonces presidente de Boca Daniel Angelici acusó a Spinosa de haber tomado créditos a tasas exorbitantes y perjudiciales para los clubes”.

En la otra vereda, desde el kirchnerismo tampoco le perdonan que en 2016 fuera uno de los dirigentes que más en contra se pronunció del programa estatal Fútbol Para Todos. “Tenemos que explicarle a la gente que el fútbol no puede seguir siendo gratis», declaró en una entrevista con La Nación y provocó la inmediata renuncia de su vicepresidente en Banfield: el exvicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto adujo “diferencias insalvables”.

Una particularidad en este sentido es que la jueza María Romilda Servini había investigado a Spinosa por el supuesto manejo de fondos irregulares en la causa de Fútbol Para Todos. Ligados al mundo de las financieras, los Spinosa manejan la firma Novells SRL – la cual formaron en mayo de 2014 con Santago Morteo, ex ejecutivo de cuentas de Alhec Tours, la financiera que según la investigación judicial era utilizada por Alejandro Burzaco, ex CEO de Torneos y Competencias, para canalizar coimas según se desprende de su confesión en la corte de Brooklyn, donde tramita el célebre FIFAGate.

En la investigación de Servini se sostiene que Alhec Tours también cobró fama por canjear a un valor muy inferior al nominal los cheques a sesenta y noventa días con los que Julio Humberto Grondona asistía a clubes en dificultades. De esta manera, se buscó dilucidar si Novells también fue parte de ese circuito durante el paso de Spinosa por la AFA.

Sus detractores del mariottismo sentencian: “imaginate si no tendrá su lado amarillo, que hasta apareció nombrado en los Panama Papers”. Allí Spinosa es mencionado en una compañía sin movimientos de EE.UU. (American Trading Services Corp), como director, tesorero y secretario. Según la información recabada puede advertirse que ofició como director de una guarida fiscal hasta el 31 de diciembre de 2018. El vínculo más profundo que une a Spinosa con el macrismo es la sociedad que mantiene con Valentín Díaz Gilligan: exsubsecretario de Presidencia durante el Gobierno de Mauricio Macri. Su nombre cobró notoriedad ya que debió renunciar al trascender la existencia de una offshore en Andorra a su nombre con una suma de 1.200.000 dólares.

En paralelo fue investigado por haber vendido el dinero de la sociedad fiscal y utilizarla para comprar 7,5 hectáreas en Uruguay. En una entrevista le preguntaron a Díaz Gilligan si la inversión le había hecho Spinosa con a través de las firmas DS Media SA -dedicada a transmisiones y eventos deportivos- y Terra Sports SA -también de eventos- en la que compartían cuerpo societario. El exfuncionario prefirió desviar la atención a su amistad con el empresario Paco Casal.

Si bien ha presentado vínculos ambivalentes con la política, el actual director de la Liga es apuntado por los grandes y observado por el poder político. Busca la calma con Balcarce 50 vía Marcelo Tinelli, aunque éste se ha mostrado más cerca de Larreta que de Alberto en las últimas semanas. Dentro del círculo de Máximo Kirchner saben que mantiene una relación fluida con Martín Insaurralde pero hay personajes de la política lomense que le facturan su coqueteo con María Eugenia Vidal cuando Federico Salvai, ex jefe de Gabinete bonaerense, le ofreció ser candidato a intendente de Almirante Brown por el PRO. Con la derrota electoral de Macri revivió su acercamiento al intendente local y fue de los primeros en repudiar la designación de Macri en la fundación de FIFA.

La Liga Profesional de Fútbol, que no tiene un campeón local hace más de un año, tendrá en San Juan el escenario ideal para la disputa de partidos decisivos. Mientras tanto Boca, River, Independiente, Racing y otros equipos como Lanús, Newells, Huracán y Rosario Central empiezan a jugar sus cartas en la rosca de primera movilizados por una ley de hierro: en política los espacios se ocupan. ¿Y si quedan vacantes? Más aún.